Los sistemas convencionales de lodos activados constan de un tanque de aireación, en el que las aguas residuales se mezclan con oxígeno. Este proceso activa microorganismos que digieren las aguas residuales y chocan entre sí, formando flóculos. Estos flóculos tienen una mayor capacidad para degradar los componentes biológicos de las aguas residuales.
El proceso convencional de fangos activados suele incluir estos componentes:
- Tamizado primario: También conocida como fase de desarenado. Las aguas residuales pasan por tamices de distintos tamaños para filtrar las hojas y otros residuos sólidos.
- Tanque de ecualización (EQ): Tras el cribado primario, las aguas residuales pasan al tanque de sedimentación primaria o EQ, en el que los microorganismos descomponen de forma natural los residuos orgánicos. Se inyecta oxígeno en el tanque para alimentar y multiplicar los microorganismos y los flóculos.
- Tanque de clarificación: Después de pasar por el tanque EQ, las aguas residuales se envían al tanque de clarificación, también conocido como "tanque de sedimentación." Aquí es donde los microorganismos se hunden hasta el fondo del tanque, dejando que el agua crezca más limpia y alcance un estado de clarificación. Los microorganismos se reciclan de nuevo en el tanque EQ para descomponer más sólidos residuales.
- Filtro terciario: Aunque las aguas residuales suelen ser lo suficientemente seguras como para reintroducirse en el medio ambiente después de la clarificación, este componente puede utilizarse para eliminar más sólidos suspendidos totales y producir un efluente más limpio. El agua que ha pasado por filtros terciarios puede utilizarse a menudo para fines que requieren agua más limpia.
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