Aplicaciones
Las plantas de procesado de leche y queso utilizan agua en sus operaciones diarias, generando constantemente aguas residuales. Procesos como el lavado, la limpieza, la desinfección, la calefacción, la refrigeración y la fabricación contribuyen al consumo total de agua de las instalaciones. Se calcula que la cantidad de aguas residuales que genera la industria láctea puede ser hasta dos veces y media superior al volumen total de productos lácteos procesados producidos, por lo que el tratamiento de las aguas residuales es crucial.
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